Cada
vez tenemos menos tiempo útil en el aula, y a pesar de la tendencia
eminentemente práctica de nuestra asignatura, parece lógico pensar que
dedicarle ese poco tiempo lectivo a la semana a realizar actividades teóricas en
el aula carece de cierto sentido si nuestro tiempo en el horario va menguando. El
correo electrónico puede ser la respuesta a dicho problema.
Debido a la accesibilidad actual a una
red de Internet, esta herramienta es tan válida como el papel y el lápiz lo
eran hace 20 años, salvo por la inmediatez y la posibilidad de llevar un
control más exhaustivo de dichas actividades.
Con plataformas como moodle, pueden
programarse actividades que empiecen y terminen a una determinada hora, enviar
correcciones y calificaciones instantáneas de dichas actividades y todo esto
sin requerir la presencia del profesor en ese mismo instante.
El correo electrónico es un método muy
eficaz para una mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje ya que acerca a los
alumnos al profesor y viceversa. Además de ser un método poco invasivo para la vida privada del profesor ya que se
pueden crear cuentas de correo sin límites, dejando de lado la vida privada de
la vida laboral.
En conclusión, es muy favorable
informarse del uso de estas herramientas porque ayudan a la rapidez, comodidad
y velocidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje y resulta mucho más económico
en cuanto al tiempo empleado, pudiendo dedicarse este a otros menesteres de carácter
más prácticos y que requieren de la presencia física tanto del alumno como del
profesor para que pueda ser realizada.
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